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Sobreviviendo a los momentos difíciles
A continuación escribiré sobre un aspecto esencial, el cual me parece sumamente importante conocer, comprender y tener presente en todo momento de dificultad y especialmente, cuando la nebulosa hace su puesta en escena y las cosas ya no resultan tan claras como antes. Cabe destacar que los conceptos que se expondrán son un reflejo de mi visión personal y, seguramente, tenga adeptos y detractores. No obstante, recomiendo leer con atención y anticipo que estas ideas se aplican a cualquier ámbito de la vida, más allá de los negocios.
Creo que absolutamente todos los emprendedores -hombres y mujeres, muy exitosos y no tan exitosos, experimentados y novatos- en algún momento de la vida o en varios de ellos, dudaron o se cuestionaron acerca de su vocación emprendedora.
Seguramente, al leer estas líneas muchos -y me incluyo- se sientan
identificados, pero deben saber que esto es algo muy común y tiene una
explicación, la cual pretendo denotar.
Sucede que en el 99% de
los casos, las cosas no resultan sencillas y requieren un adecuado
enfoque y demasiado esfuerzo. Por ello, al iniciar un negocio o empresa
hay, al menos, 3 etapas bien delimitadas.
Etapa 1: Inspiración
El
curso natural que siguen todas las experiencias en la vida se inicia
con la inspiración y prontamente se desvanece en el desencanto.
Nuestros sentidos están sintonizados para experimentar un estallido
inicial de sensibilidad y luego decaer rápidamente en la apatía. Al
principio percibimos en forma aguda las visiones, los sonidos y los
olores, pero después casi nada: no puedes captar un sonido continuo; de
pronto te das cuenta de que había estado ahí justo cuando se
interrumpe. Somos incapaces de mantener de un modo natural la frescura
de cualquier experiencia.
A menudo en los negocios, en un
comienzo sentimos que podemos "conquistar el mundo" y llevarnos todo
por delante. Todo parece encajar perfectamente: nuestra visión es
clara, el equipo con el que trabajamos es el mejor, nuestras
capacidades son excelentes, tenemos los contactos, sabemos como
convencer y negociar con inversores/clientes/proveedores y mucho más.
En síntesis, estamos inmersos en un mundo en el que todo parece
florecer, todo es ideal. Nos proyectamos hacia el futuro y ya nos
imaginamos viajando por reuniones de negocios, cerrando contratos por
cuantiosas sumas de dinero y ya pensamos en lo que podremos comprar con
el mismo. Para otros, la visualización concluye con el hecho de crear
algo por sus propios medios, brindar puestos de trabajo, etc.
En esta etapa, claramente estamos inspirados. Pero, luego las dificultades casi ajenas a ese mundo de ilusiones, aparecen.
Etapa 2: Desencanto
Nos
damos cuenta de que el mejor equipo en realidad no era tan bueno y
aparecen los conflictos, que las complicaciones para conseguir capital
van más allá de nuestro convencimiento en el proyecto (si es que
seguimos plenamente convencidos) o que los potenciales clientes no eran
tantos como se pensó. No descartemos la posibilidad de que simplemente
nazca el desgano o el interés en la actividad se vuelva un desinterés
total. La inspiración desaparece junto con todos esos sueños. Entonces
comenzamos a pensar si realmente todo esto conduce hacia algún camino.
Mucha
gente se pregunta si realmente nació para esto, muchos se castigan a sí
mismos por dedicarle tanto tiempo a un proyecto que quizás no marche,
en detrimento de otras actividades tales como familia, amigos, estudios
u ocio.
Cabe aclarar que estos "síntomas" se presentan en mayor
o menor medida de acuerdo a cada situación y persona en particular.
Pero por más ínfimo que resulte este sentimiento, creo que todos lo
vivimos, al menos por minutos discontinuos. Se puede dar en personas
que inician un emprendimiento como así también, en aquellas que
continuan con el mismo o toman el mando de una empresa ya constituida,
y aplicandolo a la vida en todas sus dimensiones, los casos son finitos
pero incontables.
Si quieren acercarse más a estas ideas
preguntense a ustedes mismos en cuántas áreas y actividades que
comenzaron en la vida fueron/son constantes. Seguramente, si
reflexionan al respecto, la proporción será mucho mayor a favor de la
inconstancia. Esto explica muchos cambios o abandonos de carrera en los
estudiantes o rupturas relaciones interpersonales de cualquier índole.
Cuántas veces pensamos: "creí que iba a ser diferente"; "pensé que era
de tal forma pero me di cuenta de que...".
Entonces surge una nueva pregunta: ¿ Cómo mantenerse inspirados ?
Etapa 3: Elevación o Descenso
Luego
de atravesar la anterior etapa, están quienes lo hacen con éxito y
quienes quedan en el camino. Quienes se elevan y quienes descienden.
Aquéllos que avanzan y aquéllos que retroceden o se quedan estáticos
ante la aparente adversidad. En esta fase se acentúan las diferencias
entre muchos seres humanos, y esta fase nos ayuda a explicar muchas
-por no decir todas- de las historias de éxito en la vida, en general,
y en los negocios, en particular, de la gran mayoría de las personas.
Seguramente,
habrán escuchado incontables historias de gente que para lograr y
cumplir sus sueños, sortearon numerosos y enormes obstáculos en el
camino: Problemas emocionales, familiares, económicos, culturales,
políticos y hasta raciales. Pero pocos reflexionamos en las millones de
personas que escapan a este grupo y no tuvieron ese éxito. La razón,
radica en que el momento de desencanto les nubló tanto la mente que no
pudieron seguir avanzando y sucumbieron ante las complicaciones.
Integración de conceptos
Como
vengo exponiendo, esta es la trama de la vida. Las experiencias que
incialmente son fáciles se vuelven díficiles después. Las cosas
comienzan con una sensación de frescura y de inspiración, pero hay que
realizar el trabajo; la inspiración no dura.
Una vez que has
sido inspirado, hay que pagar el precio por ello, tienes que ganarte a
pulso la experiencia; y al trabajar para ganarte ese nivel que
previamente había sido otorgado arificialmene, adquieres ese mismo nivel en forma genuina. Después que se te muestra un cierto camino, tienes que alcanzarlo.
Ése
es el secreto. En cualquier fase de la vida, se nos inspira
artificalmente, pero para adquirir la profundidad en personalidad que
se nos exige, se nos quita la inspiración. El peligro es la apatía y la depresión; el
desafío consiste en luchar contra eso hasta llegar de nuevo a la
inspiración y, al hacerlo, construirla permanentemnte en tu caracter
personal.
Obviamente, ahí es donde realmente creces.
Mientras las cosas son fáciles lo único que tienes es la ilusión de que
siempre permanecerán fáciles. Pero cuando las cosas se vuelven
difíciles y tienes que lidiar y luchar para sobrevivir, cuando esa
ilusión se derrumba, es ahí cuando comienzas a experimentar un
crecimiento auténtico.
¿Por qué este es el camino a seguir?;
¿Por qué hay 3 etapas? La respuesta es que debes ser elevado a fin de
conocer tus capacidades; se te tiene que mostrar lo que puedes llegar a
ser para que de este modo te sientas lo suficientemente inspirado para
trabajar a través de todas las pruebas que hay que experiemntar para
llegar hasta ahí. Si primero no hubiera inspiración no podrías entrar a
la batalla; te sentirías sin energía. Por eso es que primero está la
inspiración, el inicio que llena de energía. Y entonces, cuando estás
seguro de que así seguirá para siempre, la cruel decepción ataca.
Con
frecuencia, las dificultades parecen pesar más que los avances. Muchos
se sienten tentados a no perseverar. Pero así debe ser: el verdadero avance llega cuando se genera un esfuerzo real.
Así como en el plano físico los músculos únicamente se desarrollan
cuando se sobreponen a una resistencia tenaz, así también en el resto
de los ámbitos de la vida el crecimiento solo puede ser alcanzado
venciendo una resistencia equivalente. La persona que comprenda este secreto podrá comenzar a disfrutar la fase del trabajo.
LA CLAVE: El Recuerdo
En todas las áreas de la vida, el
desafío de la segunda etapa (desencanto) consiste en recordar la
experiencia inicial (inspiración), permanecer inspirado por ese
recuerdo y utilizarlo como combustible para el desarrollo constante.
Una
breve analogía ilustra esta corriente: La vida es como una noche
tenebrosa en medio de una llanura tempestuosa. Azotado por la lluvia,
batido por el viento, perdido en la oscuridad, te sientes acometido por
la desesperación. Súbitamente surge el resplandor de un rayo. Por un
breve instante el paisaje parece tan claro como el día, y la dirección
que debes seguir es obvia. Pero tan pronto como se lo percibe,
desaparece y debes avanzar luchando contra la tormenta guiándote
únicamente por el recuerdo de este resplandor. El resplandor dura solo
un instante; la oscuridad puede parecer interminable.
Esto es la pauta que sigue la vida y los negocios: cortos momentos de inspiración y batallas prolongadas. Los instrumentos que necesitas son determinación, perseverancia y una obstinada negativa a desesperarte.
Como
ya he anticipado, esta entrada es bastante teórica y general, pero con
un alto contenido filosófico y un secreto importante. Comprenderlo
puede cambiar el curso de muchas vidas.
Si llegaron hasta esta parte, les agradezco por su tiempo y espero sus comentarios acerca de este artículo.
Fuente: Pasionporemprender.blogspot.com
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